Antes de arrancar un proyecto conviene dejar claros algunos puntos. Estas notas definen cómo se entiende el encargo, qué incluye cada etapa y qué queda fuera de la propuesta inicial. Así evitamos malentendidos a mitad de camino.
Con una primera reunión donde revisamos el contexto de la marca, el público y los objetivos. A partir de ahí armo un brief, propongo un moodboard y definimos juntos el rumbo antes de pasar a los bocetos. Si la marca ya tiene historia, la incorporamos como punto de partida.
Sí, es el perfil con el que más me toca colaborar. Para marcas en etapa inicial suelo proponer sistemas gráficos escalables: una identidad base que pueda crecer sin rediseñar todo. También coordino entregas por etapas, así el proyecto se ajusta al ritmo de cada emprendimiento.
Relevamiento del producto, estudio de materiales y costos, desarrollo de la estructura del envase, diseño de etiquetas y pruebas de impresión. Antes de la versión final, hacemos maquetas impresas para evaluar cómo se comporta el packaging en la góndola y en la mano del consumidor.
Depende del alcance. Una identidad visual para un comercio chico puede llevar entre tres y cinco semanas. Un proyecto que incluya packaging, señalética o piezas editoriales suma tiempo de pruebas y ajustes. En la primera reunión te doy un cronograma estimado con hitos claros.
Sí. Después de la entrega final queda una instancia de ajustes menores y una guía de uso para que el equipo pueda aplicar la identidad sin depender de un diseñador. Si más adelante necesitás piezas nuevas, el sistema ya está pensado para crecer.
Con reuniones pautadas y devoluciones por escrito después de cada etapa. Prefiero trabajar con iteraciones cortas: mostramos avances, ajustamos sobre lo concreto y evitamos sorpresas en la entrega final. Así el proceso es transparente y el resultado responde a lo que realmente necesita la marca.
Si tenés otra consulta sobre un proyecto puntual, escribime y coordinamos una primera reunión sin compromiso.
Por qué trabajar con Nargo
Brief escrito y pautas de entrega desde la primera reunión, para que sepas qué recibís y en qué plazo, sin sorpresas a mitad de camino.
Iteraciones con maquetas impresas y pruebas en contexto real, no solo archivos en pantalla. Así validamos color, tipografía y materiales antes de producir.
Sistemas gráficos pensados para que los uses sin depender de un diseñador: manuales simples, archivos ordenados y piezas listas para imprenta o redes.
Materiales y proveedores locales, con foco en packaging sostenible y señalética que resiste el uso diario en la calle o en el local.
Dirección de arte para fotografía de producto con luz natural, para que la identidad se vea consistente en catálogos, web y campañas.
Acompañamiento después de la entrega: ajustes menores, archivos finales y una llamada de repaso para resolver dudas de implementación.